Viste por capas
- Una capa base que aleje la humedad de la piel, una capa intermedia abrigada y una capa exterior cortaviento e impermeable.
- El viento hace que el frío se sienta mucho peor a velocidad, así que cierra los huecos en el cuello, las muñecas y la cintura.
- Evita el algodón junto a la piel, porque retiene el sudor y se enfría.
Protege manos, pies y cuello
- Las manos frías pierden sensibilidad y control. Unos guantes abrigados e impermeables, cubrepuños o puños calefactables ayudan muchísimo.
- Calcetines abrigados y botas impermeables, y un cuello tubular o una bufanda para el hueco debajo del casco.
- Procura que los guantes y las botas no queden tan apretados que corten la circulación.
Agarre y superficies
- Los neumáticos fríos agarran menos. Rueda con suavidad los primeros kilómetros y evita frenadas fuertes y grandes inclinaciones hasta que se calienten.
- Busca escarcha, hielo y zonas mojadas en la sombra, en los puentes y en terrenos altos, que son los primeros en congelarse.
- El lodo, las hojas mojadas y la sal de la carretera también reducen el agarre.
Mantén la cabeza despejada
- Un tratamiento antiempañante o una lámina Pinlock para la visera, y mantenla ligeramente entreabierta si el casco lo permite.
- Come, bebe y haz una pausa para entrar en calor cada hora más o menos.
Sabe cuándo detenerte
Los temblores incontrolables, las manos y los pies entumecidos, el pensamiento lento o los movimientos torpes son señales de que tienes demasiado frío para rodar con seguridad. Detente en un lugar abrigado, toma algo caliente y espera hasta sentirte normal. Si no mejoras, pide ayuda.
La moto con frío
- Revisa la batería y la presión de los neumáticos, porque ambas bajan con el frío.
- Deja que el motor se caliente con suavidad antes de arrancar la marcha.
Esta guía es general. Elige equipo adecuado para tu clima y no salgas si los caminos pueden estar helados.
