Decide primero si vale la pena rebasar

Pregúntate qué ganas. Unos segundos rara vez compensan el riesgo. Nunca rebases cuando no veas lo bastante lejos, cerca de cruces, curvas, cimas, cruces de ferrocarril o pasos peatonales, ni donde las marcas viales o las normas locales lo prohíban.

Prepara la maniobra

  • Mantente a suficiente distancia para ver más allá del vehículo de adelante. Moverte un poco hacia un lado de tu carril suele darte mejor visión.
  • Revisa los espejos y el punto ciego, y asegúrate de que nadie detrás de ti ya esté rebasando.
  • Avisa con tiempo y elige una marcha que te dé una aceleración rápida sin un gran cambio de revoluciones.
  • Calcula la velocidad de aproximación del tráfico que viene de frente. Es fácil subestimarla.

Haz el rebase

  • Acelera con decisión, rebasa en un solo movimiento fluido y no te quedes al lado del vehículo.
  • Mantén la vista en el espacio al que te diriges, no en el vehículo que estás rebasando.
  • Vuelve a tu carril solo cuando veas en el espejo el vehículo que rebasaste, con una distancia segura.
  • Si el hueco se cierra o algo cambia, prepárate para frenar y retroceder en lugar de forzar la maniobra.

Cuidado con los vehículos largos y los grupos

Rebasar un camión o un autobús lleva más tiempo y la turbulencia del aire puede mover la moto. En grupo, rebasa en el orden acordado y no te incorpores de manera que obligues al siguiente motociclista a decidir con prisa. Consulta cómo planificar una salida en grupo y manejar en carretera.

Si no estás seguro, no rebases. Habrá otra oportunidad.