Planifica las pausas
- Detente más o menos cada una o dos horas, aunque te sientas bien. Una caminata corta, un estiramiento y algo de agua ayudan más de lo que crees.
- Incluye las pausas en la ruta y planifica menos kilómetros por día que en un auto.
- Sal temprano y termina antes de agotarte, sobre todo al final de una jornada larga.
Toma agua antes de tener sed
- El viento y el sol te deshidratan sin que lo notes. Toma sorbos de agua con regularidad durante la salida.
- Con calor toma más, y consulta cómo rodar con calor.
- Modera la cafeína y las bebidas azucaradas. El agua y un poco de sal de la comida son lo básico.
Come liviano
Una comida pesada da sueño. Elige comida más ligera y bocadillos pequeños, como fruta, frutos secos o un sándwich, en lugar de un almuerzo abundante.
Señales de fatiga
- Te desvías dentro de tu carril, se te pasa una curva o frenas tarde.
- Cuello rígido, hombros doloridos y manos adormecidas.
- Atención reducida, bostezos, pensamientos dispersos e impaciencia.
Si notas estas señales, no sigas. Detente en un lugar seguro, descansa, toma agua y come algo, y considera terminar la jornada antes.
La comodidad ayuda
Un buen equipo, un asiento y una posición del manubrio que se ajusten a ti, y los brazos relajados reducen la fatiga. No agarres el manubrio con fuerza y cambia ligeramente de posición de vez en cuando.
Si tienes alguna condición de salud, o tomas medicamentos que causan somnolencia, habla con un médico antes de hacer viajes largos.
